La reconocida revista médica sostiene que las reformas del Gobierno Petro desmantelaron un sistema que por dos décadas fue referente en América Latina.

El análisis afirma que la intervención estatal aceleró una crisis financiera y operativa. Foto:César Mateus – EL TIEMPO

El texto, escrito por el periodista Luke Taylor, describe un deterioro progresivo que comenzó con retrasos en la atención y terminó en una crisis generalizada. Según el BMJ, los primeros signos fueron las largas filas de pacientes desde la madrugada frente a las farmacias y la postergación frecuente de cirugías de rutina. Luego llegaron los desabastecimientos: medicamentos básicos desaparecieron de los estantes, faltaron insulina y tratamientos oncológicos, y pacientes en estado crítico fueron rechazados en hospitales. Hoy, advierte la publicación, el sistema enfrenta cierres de servicios esenciales, como salas de maternidad y unidades neonatales, mientras los servicios de urgencias están desbordados y se cancelan programas de formación de médicos especialistas.
Para Andrés Vecino, investigador en economía de sistemas de salud de América Latina en la Escuela de Salud Pública Bloomberg de la Universidad Johns Hopkins, citado por el BMJ, esta situación era “completamente evitable”. “Millones de vidas han sido puestas en riesgo y la gente está muriendo”, afirma. A su juicio, la crisis deja lecciones profundas sobre la necesidad de proteger los sistemas de salud de la interferencia política.
Durante más de 20 años, recuerda la revista, el sistema colombiano fue elogiado por organismos como la Organización Mundial de la Salud y el Banco Mundial por su amplia cobertura y calidad. Con una combinación de subsidios estatales y competencia de mercado, el país logró cubrir a casi el 99 % de la población, mantener uno de los niveles más bajos de gasto de bolsillo entre los países de la OCDE y posicionar 11 hospitales entre los 30 mejores de Sudamérica. En una comparación publicada por The Lancet, Colombia ocupó el segundo lugar en servicios de salud en América Latina, solo detrás de Costa Rica, pese a gastar apenas 477,30 dólares por persona, el monto más bajo de la región.